Al menos 185 especies animales y arbóreas fueron afectadas por incendios forestales

Un informe preliminar emanado desde Ministerio de Medio Ambiente establece que, al menos, 185 especies de flora y fauna nativa fueron afectadas por los incendios forestales de enero pasado. El documento incluye, además, una lista de 44 sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad que se vieron perjudicados entre Valparaíso y Biobío. En su mayoría, predios privados que no cuentan con alguna categoría de protección.

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Foto: La Hora

En lo inmediato, se sostiene que la recuperación del suelo es prioridad, esto porque es la única forma para que las especies arbóreas y animales silvestres puedan contar nuevamente con un hábitat adecuado para su conservación y reproducción.

La investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile, Mary Kalin Hurley indicó que en lo inmediato es primordial crear las condiciones para que en el suelo surjan nuevamente matorrales y pastos, algo sencillo, precisó, en terrenos llanos, pero complicado en pendientes y cuencas donde la erosión ha hecho su trabajo desplazando nutrientes que se producen por la acción de las cenizas. “La reforestación es un tema complejo. Ahora, si tenemos un invierno con mucha lluvia, la superficie se podría beneficiar muchísimo, sin embargo, no sucedería lo mismo en terrenos con pendiente. Lo que está claro es que primero hay que fomentar el renacer de la vegetación nativa y luego dar paso a la proliferación de la fauna que habita la zona”, recalcó la investigadora.

La especialista detalló que esta tarea no será a corto plazo, al menos se tomarían 20 o 30 años en reestablecer las especies arbóreas nativas, especialmente en áreas donde el fuego arrasó con la totalidad del bosque.

Olga Barbosa, presidenta de la Sociedad de Ecología de Chile, señaló que el proceso de restauración debe tener un enfoque ecosistémico. Esto significa no sólo reforestar, sino que reestablecer las funciones ecológicas que existían antes, como por ejemplo, priorizar zonas donde existen afluentes de agua o en lugares donde la flora jugaba un rol importante para que insectos actúen a través de la polinización.Resultado de imagen para incendios forestales

Así, explicó que para recrear hábitat se necesitan técnicas de restauración específica, porque no se puede reforestar con pinos y eucaliptus en zonas donde existía bosque nativo.

La presidenta de la Sociedad de Ecología de Chile aseguró que si se vuelve a plantar con dichas especies, los terrenos se volverán a quemar producto del cambio climático, tomando en cuenta que pino y eucaliptus favorecen la sequía del terreno.

Mientras, el Director de Conservación de WWF – Chile, Rodrigo Catalán, precisó que este será un punto de conflicto sobre el interés económico de las grandes empresas forestales y de la celulosa, quienes optarán por subsidios para los pequeños propietarios interesados en el negocio de la madera.

“No está muy claro sobre cómo se va a financiar la recuperación de bosque y ecosistema nativo donde había especies amenazadas que están en manos de pequeños y medianos agricultores. Por otra parte las empresas forestales han establecido compromisos de recuperar estos bosques que se les quemaron, pero ahí no hay efecto de regulación por parte del gobierno, en términos de velar por que esas responsabilidades si se cumplan”, detalló Catalán.

A través de un comunicado, el Comité Pro Defensa de la Fauna y Flora, Codeff, indicó que después de los siniestros, “se puso en evidencia la fragilidad del modelo forestal basado en un uso de suelo por parte de grandes extensiones de monocultivos,  los cuales frente a la ocurrencia de incendios en un contexto de cambio climático, los hará cada vez más frecuentes”.

En relación al punto anterior, “Codeff destaca la necesidad de terminar con esta homogenización a gran escala del paisaje forestal a través de  un cambio profundo del modelo por uno donde se privilegie la diversidad en las especies forestales, productos, y patrones de paisajes. Todo a través de  la promoción de una silvicultura de los bosques nativos para avanzar hacia un modelo integrado  que genere barreras que retarden el avance de los incendios entre otros efectos positivos que trae esta  diversidad”.

Finalmente, la instancia ecológica, destaca “la necesidad de incluir a la sociedad civil, especialmente a los habitantes de zonas rurales, en programas de educación y entrenamiento para la detección temprana de incendios forestales para el preventivo cuidado de los bosques nativos de Chile.”

Cabe destacar que el Ministerio del Medio Ambiente creó el Comité Nacional de Restauración Ecológica donde profesionales, técnicos y directivos de ONGs, discuten los lineamientos para comenzar el proceso de reforestación en zonas protegidas por el Estado y también terrenos  privados del centro sur del país que fueron afectados por los siniestros de enero pasado.

Rodrigo Fuentes (http://radio.uchile.cl/2017/03/21/al-menos-185-especies-animales-y-arboreas-fueron-afectadas-por-incendios-forestales/)

 

Desde Favet a Botswana, una médico veterinaria sin fronteras

Con un auditorio colmado de estudiantes, el día 17 de abril, la Dra. Rocío Pozo, egresada de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, brindó la Charla “Conflictos en Conservación: el estudio de elefantes en Botswana”. Una experiencia ejemplar y de gran interés para los médicos veterinarios que apuntan a la conservación.

La Dra. Rocío Pozo se tituló en Favet y recientemente finalizó su Doctorado en Zoología en la Universidad de Oxford, Reino Unido. Ha trabajado en Conservación por más de 10 años y su pasión por esta área la llevó a trabajar en el área de los Conflictos en Conservación, específicamente con los elefantes de Botswana y Tanzania. En su charla entregó algunos de los resultados de su investigación y experiencia en Botswana.

Botswana: buscando la convivencia pacífica entre especies

La República de Botswana es un país africano ubicado al sur del continente. No cuenta con salida al mar y su territorio está dividido en nueve distritos. La capital es la ciudad de Gaborone. El 70 % de su superficie está cubierta por el desierto de Kalahari. Limita con Sudáfrica al sur y sureste, con Namibia al oeste y al norte, con Zimbabwe al noreste y al norte con Zambia.

Al momento de su emancipación del Reino Unido, el 30 de septiembre de 1966, era considerada una de las 25 naciones más empobrecidas del planeta. Sin embargo, desde la década de 1960 gracias a su subsuelo rico en minerales -especialmente diamantes- ha experimentado el más rápido crecimiento per cápita en el mundo, alcanzando un 9% anual desde 1966 a 1999. Se estima que su población en el año 2011 fue de 2.065.398 habitantes.

Por otra parte, Botswana es el hogar de una gran población de elefantes, leones y búfalos, En términos de la conservación y específicamente de los elefantes este país había sido el paraíso para la caza mayor. La disminución del número de ejemplares fue una amenaza real para la conservación del patrimonio natural y para la industria turística local, siendo la segunda fuente de ingresos del país, contribuyendo en un 12% de su PIB.

La caza mayor es un deporte que fue practicado por una élite mundial, como el Rey Juan Carlos, cuya expedición en el año 2012 a Botswana para cazar elefantes provocó un escándalo en España, en plena crisis económica. Ante esta situación de pérdida patrimonial en el año 2014 el gobierno prohibió esta práctica frenando el declive de algunas especies.

La organización para la conservación de las especies World Wild Fund señala que la situación es particularmente grave en África central, donde más del 60% de la población local de elefantes ha sido sacrificada en la última década. A la caza mayor hay que sumarle redes criminales internacionales que llevan a cabo matanzas para abastecer de marfil a diversos mercados ilegales.

Sin embargo, la conservación de las especies ha generado nuevos problemas. Uno de ellos es la convivencia entre elefantes y seres humanos. La Dra. Rocío Pozo señaló que en una zona del norte de Botswana -aproximadamente del tamaño del Parque Nacional de Yellowstone-, 15.000 elefantes compiten con 15.000 personas para el acceso al agua, la alimentación y la tierra.

En la península del delta del Okavango, donde la Dra. Rocío Pozo lleva a cabo su investigación, la mayoría de los campesinos ven invadidas sus tierras por elefantes. Su campo está cerca de una de las vías utilizadas con mayor frecuencia por estos animales. Una incursión por una sola manada puede destruir toda la cosecha.

Si bien el gobierno de Botswana paga a los agricultores a ampliar sus campos con el fin de aumentar las producciones, las juntas de tierras responsables de la asignación de la tierra, carecen de información acerca de dónde y cuándo los elefantes se mueven a través de pueblos y campos. En este contexto la Agrupación Ecoexist, a la cual pertenece la Dra. Pozo, investiga el mapeo de movimientos de los elefantes con el fin de ayudar a las juntas locales de la tierra que asignen campos fuera de las vías de los elefantes. El Proyecto Ecoexist busca reducir los conflictos y la convivencia  entre elefantes y las personas. En las áreas de competencia por el acceso al agua, alimentos. Buscan ensamblar la ciencia con la práctica, recolectan datos sociales, ecológicos y económicos para analizar las causas y consecuencias de los conflictos entre personas y elefantes. Con ese análisis, y en colaboración con la misma población  han encontrado diversas estrategias para la convivencia.

La mediadora

Es en este contexto, que la Dra. Rocío Pozo presentó parte de sus resultados de investigación y su experiencia en Botswana en la Facultad de Cienicas Veterinarias y Pecuarias, invitada por el Profesor Cristóbal Briceño quien ha sido uno de los propulsores de la Medicina de la Conservación en Favet.  En su proyecto de investigación para su tesis doctoral de la Universidad de Oxford, la profesional busca mejorar la comprensión de los conflictos humanos-elefantes actuales y futuras en el noreste del delta de Okavango para garantizar la convivencia en beneficio de las personas y la vida silvestre.

La Dra. Rocío Pozo explicó a un auditorio colmado de estudiantes la experiencia de delimitar territorios para una pacífica convivencia entre ambas especies. Es así como –junto a un equipo- desarrolló una innovadora técnica para generar espacios delimitados.

“Usamos unos inciensos elaborados con fecas de elefantes y ají. Siendo éste último un producto típico de la zona, hicimos ladrillos con estos ingredientes y los encendimos delimitando territorios para que los elefantes que tienen un excelente olfato fueran repelidos. Si bien fue efectivo en un inicio, los elefantes prontamente aprendieron a esperar a que se apagaran o a pasar entre medio. Finalmente es una fórmula que ayuda si se combina con otras estrategias”.

La profesional ha estado buscando en los patrones de movimiento de elefante y estructura de la manada, utilizando collares satelitales y trampas cámaras. Esperando que estos resultados sean útiles para mejorar la comprensión de los conflictos humanos-elefantes actuales y futuros en el delta del Okavango noreste, y para garantizar la convivencia en beneficio de las personas y la vida silvestre.

“Estamos tratando de resolver problemas que han surgido entre los agricultores y los elefantes. Los elefantes atacan los cultivos que alimentan a las familias. Pero las tierras agrícolas en expansión atraviesan corredores donde las familias de elefantes han estado pasando por décadas. “

Comunicaciones Campus Sur / Periodista Roxana Alvarado

Martes 25 de abril de 2017